1. Evaluación inicial
Recibimos información básica del caso: tipo de superficie, contaminante, ubicación, volumen aproximado, urgencia y fotografías del estado actual.
Cómo trabajamos
Validamos el encaje técnico antes de presupuestar. La limpieza láser no se plantea como solución universal, sino como un proceso técnico que debe proteger la superficie y tener sentido operativo.
Recibimos información básica del caso: tipo de superficie, contaminante, ubicación, volumen aproximado, urgencia y fotografías del estado actual.
Revisamos material, acceso, capa a eliminar, sensibilidad del soporte y acabado esperado. Si la decisión lo requiere, planteamos prueba previa o visita técnica.
Emitimos una propuesta clara con alcance, condiciones de intervención, tiempos y coste estimado, sin promesas genéricas ni planteamientos ambiguos.
Trabajamos con parámetros ajustados al material y al contaminante, delimitación de zona, protección del entorno y seguimiento del resultado durante toda la intervención.
La limpieza láser concentra energía sobre la capa superficial que se quiere retirar. Esa energía permite desprender contaminantes o recubrimientos de forma controlada sin recurrir como primera opción a métodos abrasivos más agresivos.
La ejecución exige evaluación previa, control de zona, equipos adecuados y una operativa seria. La prioridad no es el efecto visual del proceso, sino el resultado sobre la superficie y el entorno de trabajo.